Gritando susurros.

Él caminaba bajo el bochorno de una intensa noche de verano, entre jolgorio y olvido. Entre bebida y hachís. Entre tarde y temprano, entre noche y día. Entre ayer y hoy.

Vagaba por esas calles que confunden la vista, con farolas apagadas, con sombras alargadas. Barba de semanas instalada en su rostro, salvaje. Entre exhortaciones recordadas, suspiros exhalados.

Entre ambos mundos, como si de dos señuelos atrajeran una misma mirada. Deslizando sus emociones entre pasadizos y laberintos ennegrecidos, caminando por una ligera línea que separaba el bien y el mal.

2 frigorías:

Rebeca dijo...

Hay líneas tan delgadas que a veces uno no es capaz de distinguir siquiera en que lado se encuentra.

Por cierto te he agregado por fin a mi lista de blogs, que lo tenía pendiente. Ya estás oficialmente presente en mi blog. Te lo habías ganado, que últimamente eres mi mejor comentador (aunque ando un poco escasa de ellos, jeje).

Anónimo dijo...

Sin lugar a dudas, me quedo con el título...