The Grimace

Mientras cierro la puerta de mi casa, apuro en el rellano para abrocharme los botones de mi chaqueta. Temo llegar tarde.

Aquella noche en casa había sido especial. Mi mujer había caído seducida a mis encantos y, por fin, desató su pasión bajo la esencia de un vino Grappa, no es casual, mujer italiana. Miro bajo las mangas para descubrir los emblemas de sus uñas grabadas en mi piel, piel sensible con la cual no tuvo compasión.

Bajo de manera ágil los escalones que separan el segundo piso de la entrada al edificio, me siento con fuerzas, en forma.

Al abrir mis ojos a la realidad, a la realidad de muchos, una verdad esquiva y multitudinaria. De placeres escondidos, de miradas instintivas.

Hasta llegar a mi flamante coche nuevo, un Seat Altea. Un coche familiar para unos recién casados. No entiendo mucho de mujeres pero me temo que se ha despertado algún instinto extraño en ella. Pienso sobre ello en el coche y no me veo preparado, niego con la cabeza y sonrío de manera insegura al pensar en las consecuencias. Un ruido me despierta.

Lamentablemente, no es nada del motor del coche sino mi móvil. Es mi jefe.

- Buenos días Villegas, ¿qué tal?

- ¿Dónde estás? ¿Conoces tu horario de entrada? Termina y pasa por mi despacho.

Pi, pi, pi, fue el siguiente sonido que escuché. Un tipo singular, un adicto al hachís y a las depresiones. Es paradójico que siendo así no tenga más trato con las prostitutas de la zona. Debe tener doble moral, eso no nos deja en buen lugar a los demás.

Un aparcamiento cerca, me temo que tendré que pedirlo prestado. Al bajar disimulo una cojera, además creo que he llegado tarde. Hay perdigones de plomo en el suelo...


Dando pasos pequeños me acerqué al cordón policial. Dos cuerpos estaban tapados con sendas toallas al filo de aquel acantilado. Sin dudarlo, me aproximé al policía que custodiaba la zona en su primera instancia y le pregunté:
- Perdone agente, ¿Qué ocurre?

El agente se volteó hacia mí y, sorprendido, exclamó:
- Detective Cepeda, lo están esperando - mientras me abría paso.

Saludé a algunos agentes que se encontraban allí y me abordé a una compañera, mi compañera en el caso, la agente Grasso, que se encontraba en cuclillas frente a los cuerpos, y posé una mano sobre su hombre derecho.

- ¿Viste ayer el nuevo capítulo de House? ¡Qué bazofia! Van a morir y él se lo toma a risa.
- Agente Cepeda, ¿no cree que usted también les falta el respeto?
- No, los míos ya están muertos, prefieren que encuentre a su asesino. Cuestión de prioridades, supongo.

Frunció el ceño y su mirada se desvío hacia los rincones del acantilado.

- ¿Alguna idea? - me preguntó.
- Bueno, personalmente creo que no los mataron aquí. Allí - dije señalando el lugar donde había aparcado - hay perdigones de plomo. Quizás los mataron con eso pero, ya sabes, no soy de balística forense.
- Joder, podía haber avisado antes.
- No me culpes, era el único aparcamiento que quedaba.

La agente Grasso siempre me hablaba de usted, nos conocíamos desde hace cinco años pero la distancia que impuso con cualquier persona del trabajo era enorme.

Decidió llevarse dos agentes para acordonar aquella zona. Mientras, ejercí de policía y miré debajo de aquellas sábanas. Dos cuerpos jóvenes, han empezado a enfriarse los cuerpos y tienen sendos disparos en la cabeza. La ropa no parece haber sido manipulada, ni hay signos de violencia.

Sus caras me resultan conocidas, miro detenidamente pero no logro afianzar el recuerdo.
Tapo los cuerpos, lo que queda por analizar que lo haga mi compañera.

Despacio, logro ponerme de pie, maltrechas rodillas, y doy media vuelta.

- ¡Eh! Se puede saber qué coño hacéis. Quitad el cordón policial de donde tengo aparcado mi coche, inútiles.

(Continuará... o eso espero)
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5 frigorías:

Anónimo dijo...

En su día esperé.
Espero que está vez suceda todo lo contrario.

Anónimo dijo...

Tienes mejores libros que leer guapa.

Anónimo dijo...

Pero yo quiero leer ese, guapo!

espejosdeluz dijo...

ummm espero la continuacion
si la hay seria muy bienvenida , aunque con esta parte quede satisfecha

Rebeca dijo...

Te veo demasiado callado ultimamente, y yo también quiero oir la continuación =)